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Vive sin excusas, viaja sin remordimientos

Convertirnos en madre es la experiencia más trascendental en la vida de una mujer, sin dudas es un antes y un después, dejamos de ver la vida de la misma forma y comenzamos a experimentar el amor más grande y puro que existe.

Pero la maternidad no es la lápida de nuestros sueños ni de nuestra esencia en general, porque antes de ser madres éramos mujeres con anhelos, con hobbies, con metas.

A menudo observamos personas que  juzgan a una mamá por tomarse una copa de vino, o por vestirse de determinada manera, por dedicarse un poco de tiempo para ella o por continuar con sus proyectos, esos que ya tenía antes de ser mamá.

La sociedad impone una carga muy grande sobre como debe comportarse una madre, le obliga a pensar en sus hijos, su casa, su esposo de primero y pospone sus necesidades llevándola a sacrificar muchos de sus deseos y necesidades.

Eso conlleva que muchas mujeres o jóvenes  abandonen sus metas y piensen que con la maternidad acabo todo, que ya nada de lo que anhelaban es posible, que no habrá tiempo, que no existirán los recursos, que ahora solo se deben alguien y es que no hay nada peor que caer en los extremos que tanto daño nos hacen, porque así como está mal romantizar la maternidad, omitiendo que pasamos por etapas duras como el cansancio, la falta de sueño, el dolor en nuestro cuerpo, la ansiedad al manejar las crisis de crecimiento, las ojeras, el agobio en las pataletas y lo retador que es la crianza, así también está mal Fatalizar la Maternidad porque ser mamá es un regalo, es una bendición, es tener un motor de vida en miniatura que te llama mamá, que te hace querer ser tu mejor versión, la más educada, más ordenada, más proactiva, un hijo nunca debería ser una carga, un lastre o un impedimento debería ser siempre una motivación más.

Cartagena
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Evidentemente en el transcurso de nuestra maternidad haremos pausas en algunos proyectos de nuestra vida, como estudiar, hacer un viaje largo, trabajar en algún cargo que demande mucho tiempo, porque siempre vamos a preferir a nuestros hijos y eso está bien  pero debemos saber que el ser humano necesita tener un propósito de vida personal, metas, anhelos, sueños, hobbies, que le permitan sentir la realización personal y sentirse protagonista de su vida.

Entonces es indispensable no olvidarnos de nuestras necesidades personales para cubrir solo la de nuestros hijos sino tratar de mantener un equilibrio, optando por cosas tan sencillas y puntuales como sacar un tiempo para tomar un café con una amiga, hacer ese curso que vimos en internet, iniciar un emprendimiento, alimentar nuestro espíritu con las cosas que nos llenan y nos hacen felices.

Es importante delegar y ceder responsabilidades, apoyarnos con nuestra familia, no olvidar a la persona que éramos antes de dar a luz, compartir más tiempo en pareja y optar por mirar la maternidad como un regalo y no como un sacrificio. 

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Si estás en casa a tiempo completo con tus hijos no te sientas mal por dedicarte 5 minutos para ti, para tomar una ducha en calma, para hacerte tu rutina de skincare, para tener una conversación con tu pareja mientras toman un café , para ver una película o  maquillarte cómo hacías antes.

Debemos empezar a cuidar primero de nosotras, para estar al cuidado de alguien más, con el pasar del tiempo veremos que no era necesario abandonar nada sino luchar por conseguir todo.

No cortes tus alas y les enseñarás con tu ejemplo a volar alto 💕💕

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